miércoles, 29 de abril de 2020

ROBERTO BAGGIO: EL PRECURSOR DEL "NO CENTROCAMPISTA"



Muchas veces hemos hablado de un tipo de futbolista bastante prolífico en Italia y que tiene la figura delantero, como se entiende en el resto del mundo, un tanto desdibujada. Este tipo de jugador no es exclusivo de la región transalpina, pero si que es cierto que parece ser, la Serie A, un gran caldo de cultivo para estos jugadores que surgen allí como setas.

Roberto Baggio es, probablemente, el primero de una generación de estrellas en esa posición. Una generación surgida en los 90's pero con algunos ejemplos anteriores que también podrían ser encasillados en dicha posición. El caso es que, tras Roberto Baggio, surgieron los Totti, Del Piero, Cassano, Cerci, Di Natale, etc..., dentro de Italia, porque fuera de ella también tenemos ejemplos como Kaká en Brasil o Raúl en España. Jugadores que dificilmente encajarían en la posición de mediapunta (aunque, por exigencias del dibujo, suelen jugar ahí), pero que ni locos los pondríamos como única referencia arriba. Mientras que poniéndolos en banda es perder la línea de fondo sin un lateral profundo, dada su tendencia a jugar por el centro. Eso es un "no centrocampista". En el resto del mundo los conocemos como "segundo delantero", una posición creada a partir del intento de definir a estos jugadores que parecen necesitar de muchos ingredientes sobre el campo para poder realizar correctamente su labor. Pero es que lo hacen tan bien, que suele compensar. 

Roberto Baggio es uno de los pocos jugadores que pueden presumir de haber jugado para los tres grandes de Italia (AC Milan, Juventus e Inter) con una media de 0,45 goles/partido en su carrera. Una cifra que algunos delanteros centro no han sido capaces de alcanzar. El George Weah que abandona el AC Milan, lo hace dejando en el equipo que lo encumbró como mejor jugador del mundo un registro de 0,39 goles/partido. Filippo 'Il pipo' Inzaghi se retiró del fútbol con esa misma media de 0,45 goles/partido. Para un jugador al que no verías jugando sólo en punta, no está nada mal. De hecho, su compañero en el ataque del AC Milan era el propio George Weah, en la Juventus Fabrizio Ravanelli y en el Inter, el gran Ronaldo Nazario, Vieri o Zamorano (durante las largas lesiones de Ronaldo en el Inter). Un jugador rapidísimo de 174 cm de altura y con un golpeo con las dos piernas espectacular. En 1993 fue galardonado con el Balón de Oro y el FIFA World Player tras ganar la Copa de la UEFA con la Juventus. Una temporada en la que hizo 30 goles en 43 partidos. Un delantero que, con 66 de 72 goles de penalti en su carrera, será recordado siempre por uno de los 6 que falló. Fue en la final del mundial de 1994 contra Brasil, el penalti decisivo. Ese año, no había fallado ninguno de los 10 penaltis que había lanzado. Y lo mandó a las nubes. Él mismo explica que quiso pegarle por el centro y a una altura que no pudiera Taffarel (portero de la canarinha) llegar con los pies. La idea era buena, pero sin saber explicarse él mismo muy bien el porqué, el balón se fue unos 3 metros por encima de la portería brasileña, convirtiendo el cuadro sudamericano en campeón del mundo por 4ª vez. Muchos hablan de aquel penalti como el principio del fin de la carrera de Baggio pero, aunque el propio jugador reconoce que es un error que le perseguirá toda su vida, achaca su mal rendimiento posterior a su fichaje por el Inter y su relación con Lippi, entrenador interista por aquellos tiempos. Pero eso es posterior al mundial 98, y durante sus años de milanista (etapa entre 94 y 98) no estuvo tan mal. Desde luego, no fue el Baggio campeón del Balón de Oro, pero estaremos de acuerdo en que una temporada como la de la Juventus del 93, para un segundo delantero, tampoco es normal. De hecho, su etapa en Turin de 115 goles en 200 partidos es una auténtica barbaridad para un segundo delantero, mucho más asistente que goleador. Baggio sólo se vestía de goleador en los momentos importantes. Y eso es algo que siguió haciendo tras el 94. Lo que no matuvo fue sus números astronómicos de la Juventus. Pero, para reflejar mejor este argumento, es el único jugador italiano en 3 mundiales distintos, tiene un total de 9 goles en estas citas, y en fatídico mundial, llegó a la final habiendo marcado 5 de los 6 goles que metieron a Italia en la final desde octavos.

En resumen, un delantero, sin más etiquetas, al que es dificil de encasillar en una función más específica. En Italia lo llaman "no delantero", en el resto del mundo "segundo punta". Un genio en definitiva que marcó un camino que siguieron, poco después, otros grandes futbolistas más cercanos en el tiempo, y que como ejemplos más actuales podríamos citar a Dybala, Bernardeschi, Griezmann o Joao Félix.

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